miércoles, 8 de marzo de 2017

La filosofía como conocimiento inevitable e ineludible - Abbagnano

Prof. Antonella Mármol Vila.
Asignatura: Filosofía y Crítica de los Saberes.
Curso: 1º B.D.

La filosofía como conocimiento inevitable e ineludible


“(...) Existir significa pura y exclusivamente filosofar, aunque filosofar no signifique siempre hacer filosofía (en sentido profesional) Y en efecto, filosofar significa primordialmente para el hombre afrontar con ojos abiertos el propio destino y plantearse claramente los problemas que resultan de la justa relación consigo mismo, con los demás y con el mundo. Significa no ya limitarse a elaborar conceptos o idear sistemas sino elegir, decidir, comprometerse, apasionarse, vivir auténticamente y ser auténticamente uno mismo. Por cierto a este filosofar que es el único originario, verdadero y eterno filosofar, le ofrece una ayuda preciosa el trabajo técnico de los filósofos profesionales con su tradición secular de investigaciones, experiencias y mitos. Las doctrinas filosóficas que se han sucedido a lo largo de los siglos ponen al hombre en posesión de instrumentos indispensables para entender e interpretarse a sí mismo y al mundo y asumir la actitud del verdadero filosofar, es decir, del auténtico existir (…)”
Abbagnano, Nicolás; “Introducción al existencialismo”; págs. 13-14.

Interrogantes para pensar y responder:

1.         ¿En qué consiste el verdadero filosofar, según el autor? ¿Por qué el filosofar será un conocimiento inevitable e ineludible?
2.         ¿Qué crees que significa “vivir auténticamente” y “ser auténticamente uno mismo”? ¿Qué relaciones tendrán dichas afirmaciones con la filosofía?
3.         ¿Por qué y para qué serán importantes, según el autor, las doctrinas filosóficas? ¿En qué nos podrían ayudar? Explícalo con tus palabras.


¿Para qué sirve el barniz que la filosofía otorga a nuestras vidas? - Russell

Prof. Antonella Mármol Vila.
Asignatura: Filosofía y Crítica de los Saberes.
Curso: 1º Bachillerato.




¿Para qué sirve el barniz que la filosofía otorga a nuestras vidas?


“El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas.
Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos, por el contrario (…) que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.
La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.”

Russell, B.; “Los problemas de la filosofía”; Cap. XV: “El valor de la filosofía”; Trad. Joaquín Xirau.




                                                                        Consigna de trabajo:


1. Procura explicar con tus propias palabras cuál es el mensaje que pretende transmitir el texto.

2. Analízalo y relaciónalo con los temas trabajados en clase.

3. Reflexiona sobre la expresión: “El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón.”

4. Emite una opinión fundamentada sobre todo lo trabajado por el autor.


El valor de la filosofía - Russell

Prof. Antonella Mármol Vila.
Asignatura: Filosofía y Crítica de los Saberes.
Curso: 1º B.D.


El valor de la filosofía

Habiendo llegado al final de nuestro breve resumen de los problemas de la filosofía, bueno será considerar, para concluir, cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión, ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan a dudar que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.
Esta opinión sobre la filosofía parece resultar, en parte, de una falsa concepción de los fines de la vida, y en parte de una falsa concepción de la especie de bienes que la filosofía se esfuerza en obtener. Las ciencias físicas, mediante sus invenciones, son útiles a innumerables personas que las ignoran totalmente: así, el estudio de las ciencias físicas no es sólo o principalmente recomendable por su efecto sobre el que las estudia, sino más bien por su efecto sobre los hombres en general.
Esta utilidad no pertenece a la filosofía. Si el estudio de la filosofía tiene algún valor para los que no se dedican a ella, es sólo un efecto indirecto, por sus efectos sobre la vida de los que la estudian. Por consiguiente, en estos efectos hay que buscar primordialmente el valor de la filosofía, si es que en efecto lo tiene.
Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente «el hombre práctico». El hombre «práctico», en el uso corriente de la palabra, es el que sólo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y aun en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y sólo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo.

Russell, B.; “Los problemas de la filosofía”; Cap. XV:
“El valor de la filosofía”; Trad. De Joaquín Xirau.

1.      ¿Cómo se define al hombre práctico en el lenguaje corriente (cotidiano) según Russell?
2.      Así como sabemos que la comida alimenta el cuerpo ¿Cuáles se te ocurren que pueden llegar a ser los alimentos del espíritu?
3.      En relación a lo expresado por Russell acerca del valor de la filosofía ¿Por qué crees que el autor expresa que la filosofía debe ser considerada como un bien del espíritu?

4.      Russell expresa que si el estudio de la filosofía tiene algún valor para aquellas personas que no la estudian es por sus efectos sobre aquellos que sí la estudian ¿Cuáles podrían ser los efectos que produzca en los hombres estudiar filosofía? Para responder esta pregunta, ten en cuenta las características de la filosofía. 

viernes, 28 de octubre de 2016

PROGRAMA ANALÍTICO-SINTÉTICO - 4º año

·         Profesora: Antonella Mármol Vila.
·         Año: 2016.

PROGRAMA ANALÍTICO-SINTÉTICO DE FILOSOFÍA
1 ° año de Bachillerato – Reformulación 2006


Alumnos Cat. C y D.
Temas para el examen:


Unidad Nº 1 – La filosofía como pensar problematizador

·   - ¿Qué es la filosofía? Texto de García Morente: Una posible forma de definir la filosofía. Definiciones. Origen etimológico del término. La filosofía como el estudio de los problemas fundamentales del hombre.
·     -     Los problemas filosóficos: La capacidad de problematizar. ¿Qué es un problema?
·     -   Diferencia entre origen y comienzo de la filosofía: Aportes de K. Jaspers.
Orígenes de la filosofía: El asombro, la duda y la conmoción interior: las situaciones límites (la muerte, la culpa, el azar, la enfermedad y/o sufrimiento, la historicidad y lo relativo a lo fáctico).
· -  El comienzo de la filosofía. El mito: Definición y caracterización. El pasaje del mito al logos. Conceptualización. Características de la filosofía.
·    -     Ciencias y filosofía: Distinción.
·     -    Sócrates. Contexto histórico-cultural. La cuestión socrática. El método socrático.


Unidad Nº 2 – Lo humano y las culturas

·       - ¿Qué es el hombre? Respuestas a la pregunta desde las concepciones de Pascal y Sartre:
·    -  La respuesta de Blaise Pascal. Textos de la obra “Pensamientos”. El hombre como “junco pensante”: importancia del pensamiento. Miseria y grandeza del hombre.
·       -  La respuesta de Jean Paul Sartre: Concepción existencialista plasmada en la obra “El existencialismo es un humanismo”. “La existencia precede a la esencia”: reflexión del sentido de la frase aplicada a la existencia humana; diferencia con la existencia de los objetos: visión técnica del mundo. Concepción ateísta del filósofo. El hombre como proyecto. La responsabilidad del hombre frente a sí mismo y frente a la humanidad. La libertad como condena: “El hombre está condenado a ser libre”. La angustia.
¿A qué llamamos libertad? Problematización.
·      -   ¿Qué es la cultura? ¿Qué importancia tiene en nuestras vidas?
Análisis de textos: “La vida de Genie” y “Un condicionamiento extremo”.Tratamiento de terminología: “endoculturación”, “relativismo cultural”, “etnocentrismo”.


Unidad Nº 3 – Pensamiento, lenguaje y realidad

·  - Tratamiento de la tríada pensamiento, lenguaje y realidad: Conceptualización. Análisis de la cooperación sistémica entre estos tres elementos.
·       -  La realidad ¿Es tal como la vemos? Textos de “Antropología filosófica. Introducción a una filosofía de la cultura” de Ernst Cassirer; el hombre como animal simbólico. Importancia del universo simbólico. El acceso mediato a la realidad.
Rol de la cultura, el lenguaje, el arte, la religión, los mitos y la ciencia en la conformación de dicho universo simbólico.
·   - El lenguaje: Tipos de lenguaje: oral, escrito, gestual o kinésico, icónico y proxémico. Funciones fundamentales del lenguaje: comunicativa y cognoscitiva.
·    -  La realidad: Discusión sobre lo que es real y lo que no. Tipos de realidad: subjetiva, objetiva, virtual y social.
·     -  El pensamiento: Estudio de las estructuras del pensamiento: tres formas de pensamiento: el concepto, el juicio y el razonamiento.
·   - Tipos de razonamientos: Deductivos y no deductivos: por enumeración (incompleta y completa) y analógicos.


Unidad Nº 4 – La filosofía y los filósofos. La filosofía y nosotros.

·     - La posmodernidad: La época posmoderna entendida como la constitución de la crisis de algunas de las grandes ideas de la época moderna.
·       - Ideas imperantes en la modernidad: Los siglos XVII, XVIII y XIX y sus ideas más representativas.
·       ¿La posmodernidad representa el final de las utopías? El pensamiento posmoderno. Características del sujeto posmoderno.  
·      - El hombre light: Una vida sin valores” aportes de Enrique Rojas en relación al hombre posmoderno. Principales características del hombre light: Materialismo, hedonismo, permisividad, relativismo y consumismo.



Recordar que todas las fichas/repartidos trabajados en el año, se encuentran disponibles en el blog de filosofía: aulavirtualdefilosofia.blogspot.com
·         Profesora: Antonella Mármol Vila.
·         Año: 2016.

PROGRAMA ANALÍTICO-SINTÉTICO DE FILOSOFÍA
2 ° año de Bachillerato Diversificado – Reformulación 2006

Alumnos Cat. C y D.
Temas para el examen:

Unidad 1 – Teoría del Conocimiento

·   - El proceso del conocimiento: relación sujeto cognoscente - objeto cognoscible. Posibilidad del conocimiento: dogmatismo y el escepticismo. Origen de conocimiento: racionalismo y el empirismo
·      -    René Descartes - Reglas del método de la obra “Discurso del Método”.
Obra “Meditaciones Metafísicas” (selección). Meditación Primera: Ataque indirecto a los sentidos: La crítica a la facultad imaginativa. Ataque directo a los sentidos: El argumento del sueño. Hipótesis del genio maligno. Meditación Segunda: Diferencias cuerpo - alma. Ideas claras y distintas. El cogito: “Pienso, luego existo”. Ejemplo de la cera.
·      -  David Hume - Obra “Investigaciones Sobre el Entendimiento Humano” (selección).
Sección 2 -“Sobre el origen de las ideas”: Impresiones e ideas. Caracterización y ejemplos. Impresiones de sensación e impresiones de reflexión. Impresiones simples y complejas. Formación de ideas simples y complejas. Ejemplos.


Unidad 2 – Argumentación

·      - Argumentación. Cómo identificar argumentos. Ejemplos. ¿Para qué argumentamos? La estructura de la argumentación: La proposición. Conceptualización de premisas y conclusión. El proceso de inferencia.
·      - Falacias no formales: Concepto. Tipos: apelación a la ignorancia; apelación a la piedad; causa falsa; apelación a la fuerza; apelación a la autoridad; apelación al pueblo; contra el hombre.
·         - Las estructuras del pensamiento: Concepto, juicio y razonamiento.
·       -  Razonamientos: deductivos y no deductivos: por enumeración (incompleta y completa) y analógicos. Inferencias inmediatas y mediatas.


Unidad 3 – Filosofía de las Ciencias

·   - Epistemología y Filosofía de la ciencia. Epistemologías normativas y descriptivas (Internalismo - externalismo). Ciencias fácticas y ciencias formales.
·   - Neopositivismo: Origen y antecedentes. “Manifiesto de la concepción científica del mundo”. El Círculo de Viena. El inductivismo. Condiciones del salto inductivo (principio de inducción y principio de uniformidad de la naturaleza). Críticas.
·    - Falsacionismo: Obra: “La lógica de la investigación Científica”, Cap. 1: Crítica de Karl Popper al inducitivismo. Importancia de las hipótesis (creación, características).
-   - La lógica hipotética-deductiva. Pasos del método deductivo de contrastar. El modus tollendo tollens. 


Unidad 4 – Dimensión Psíquica del Conocer

·       - Caracterización de la Psicología como ciencia de la conducta del hombre, según Miguel Ángel Tosar ¿A qué llamamos conducta?
·      -  Psicoanálisis: Caracterización del método psicoanalítico de Freud: Objeto de estudio y metodología.
     Caso de “Anna O.” El aparato psíquico:
·  - Primera Tópica: Consciente, Preconsciente e Inconsciente. Características. Mecanismos de elaboración onírica.
·        -  Segunda Tópica: Ello, Yo y Super-yo. Caracterización.


Fichas de contenido utilizadas en el curso

Las fichas que serán detalladas a continuación se encuentran en el blog de filosofía, a saber: “Filosofía Aula Virtual” (aulavirtualdefilosofia.blogspot.com).

Unidad Nº 1:

·         Teoría del conocimiento.
·         Racionalismo - Empirismo ¿Cuáles son las fuentes del conocimiento?
·         Meditaciones Metafísicas” (selección de textos) R. Descartes.
·         Investigaciones sobre el entendimiento humano” (selección de textos) D. Hume.


Unidad Nº 2:

·         Tipos de textos (ejercicio de argumentación).
·         Textos argumentativos y textos demostrativos (ejercicio).
·         Tipos de razonamientos (clasificación). Ejemplos de razonamientos.
·         Falacias. Tipos de falacias.


Unidad Nº 3:


·      Filosofía de la ciencia - Verificación/Falsación (Neopositivismo y Falsacionismo).
·         Manifiesto de la concepción científica del mundo: el Círculo de Viena. (R. Carnap, H. Hahn; O. Neurath).
·      “La lógica de la investigación científica” (selección de texto Cap. 1) K. Popper.


Unidad Nº 4:

·      Dimensión Psíquica del Conocer - ¿Cómo definir la psicología? Psicoanálisis.






martes, 13 de septiembre de 2016

LA LÓGICA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA - Popper

    Profesora: Antonella Mármol Vila.
    Asignatura: Filosofía.
    Curso: 2º B.D.

Karl R. Popper
LA LÓGICA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA -
(Selección de textos)
PRIMERA PARTE - Introducción a la lógica de la ciencia.

CAPITULO PRIMERO

Panorama de algunos problemas fundamentales

El hombre de ciencia, ya sea teórico o experimental, propone enunciados —o sistemas de enunciados— y los contrasta paso a paso. En particular, en el campo de las ciencias empíricas construye hipótesis —o sistemas de teorías— y las contrasta con la experiencia por medio de observaciones y experimentos. Según mi opinión, la tarea de la lógica de la investigación científica —o lógica del conocimiento— es ofrecer un análisis lógico de tal modo de proceder: esto es, analizar el método de las ciencias empíricas. Pero, ¿cuáles son estos «métodos de las ciencias empíricas»? Y ¿a qué cosa llamamos «ciencia empírica»?

1. EL PROBLEMA DE LA INDUCCIÓN

De acuerdo con una tesis que tiene gran aceptación —y a la que nos opondremos en este libro—, las ciencias empíricas pueden caracterizarse por el hecho de que emplean los llamados «métodos inductivos» según esta tesis, la lógica de la investigación científica sería idéntica a la lógica inductiva, es decir, al análisis lógico de tales métodos inductivos. Es corriente llamar «inductiva» a una inferencia cuando pasa de enunciados singulares (llamados, a veces, enunciados «particulares»), tales como descripciones de los resultados de observaciones o experimentos, a enunciados universales, tales como hipótesis o teorías. Ahora bien, desde un punto de vista lógico dista mucho de ser obvio que estemos justificados al inferir enunciados universales partiendo de enunciados singulares, por elevado que sea su número; pues cualquier conclusión que saquemos de este modo corre siempre el riesgo de resultar un día falsa: así, cualquiera que sea el número de ejemplares de cisnes blancos que hayamos observado, no está justificada la conclusión de que todos los cisnes sean blancos. Se conoce con el nombre del problema de la inducción la cuestión acerca de si están justificadas las inferencias inductivas, o de bajo qué condiciones lo están. El problema de la inducción puede formularse, asimismo, como la cuestión sobre cómo establecer la verdad de los enunciados universales basados en la experiencia —como son las hipótesis y los sistemas teóricos de las ciencias empíricas—. Pues muchos creen que la verdad de estos enunciados se sabe por experiencia; sin embargo, es claro que todo informe en que se da cuenta de una experiencia —o de una observación, o del resultado de un experimento— no puede ser originariamente un enunciado universal, sino sólo un enunciado singular. Por lo tanto, (quien dice que sabemos por experiencia la verdad de un enunciado universal suele querer decir que la verdad de dicho enunciado puede reducirse, de cierta forma, a la verdad de otros enunciados —éstos singulares— que son verdaderos según sabemos por experiencia; lo cual equivale a decir que los enunciados universales están basados en inferencias inductivas. Así pues, la pregunta acerca de si hay leyes naturales cuya verdad nos conste viene a ser otro modo de preguntar si las inferencias inductivas están justificadas lógicamente. Mas si queremos encontrar un modo de justificar las inferencias inductivas, hemos de intentar, en primer término, establecer un principio de inducción. Semejante principio sería un enunciado con cuya ayuda pudiéramos presentar dichas inferencias de una forma lógicamente aceptable. A los ojos de los mantenedores de la lógica inductiva, la importancia de un principio de inducción para el método científico es máxima : «...este principio —dice Reichenbach— determina la verdad de las teorías científicas; eliminarlo de la ciencia significaría nada menos que privar a ésta de la posibilidad de decidir sobre la verdad o falsedad de sus teorías ; es evidente que sin él la ciencia perdería el derecho de distinguir sus teorías de las creaciones fantásticas y arbitrarias de la imaginación del poeta». (...)
A partir de la obra de Hume debería haberse visto claramente que aparecen con facilidad incoherencias cuando se admite el principio de inducción (...)  para justificarlo tenemos que utilizar inferencias inductivas; para justificar éstas hemos de suponer un principio de inducción de orden superior, y así sucesivamente. Por tanto, cae por su base el intento de fundamentar el principio de inducción en la experiencia, ya que lleva, inevitablemente, a una regresión infinita. (...)
Esta doctrina sostiene que las inferencias inductivas son «inferencias probables». «Hemos descrito —dice Reichenbach— el principio de inducción como el medio por el que la ciencia decide sobre la verdad. Para ser más exactos, deberíamos decir que sirve para decidir sobre la probabilidad: pues no le es dado a la ciencia llegar a la verdad ni a la falsedad..., mas los enunciados científicos pueden alcanzar únicamente grados continuos de probabilidad, cuyos límites superior e inferior, inalcanzables, son la verdad y la falsedad». (...) no se gana nada si el mismo principio de inducción no se toma como «verdadero», sino como meramente «probable». En resumen: la lógica de la inferencia probable o «lógica de la probabilidad», como todas las demás formas de la lógica inductiva, conduce, bien a una regresión infinita, bien a la doctrina del apriorismo. La teoría que desarrollaremos en las páginas que siguen se opone directamente a todos los intentos de apoyarse en las ideas de una lógica inductiva. Podría describírsela como la teoría del método deductivo de contrastar, o como la opinión de que una hipótesis sólo puede contrastarse empíricamente —y únicamente después de que ha sido formulada. (...)

                  3. CONTRASTACIÓN DEDUCTIVA DE TEORÍAS

De acuerdo con la tesis que hemos de proponer aquí, el método de contrastar críticamente las teorías y de escogerlas, teniendo en cuenta los resultados obtenidos en su contraste, procede siempre del modo que indicamos a continuación. Una vez presentada a título provisional una nueva idea, aún no justificada en absoluto —sea una anticipación, una hipótesis, un sistema teórico o lo que se quiera—, se extraen conclusiones de ella por medio de una deducción lógica; estas conclusiones se comparan entre sí y con otros enunciados pertinentes, con objeto de hallar las relaciones lógicas (tales como equivalencia, deductibilidad, compatibilidad o incompatibilidad, etc.) que existan entre ellas. Si queremos, podemos distinguir cuatro procedimientos de llevar a cabo la contrastación de una teoría. En primer lugar, se encuentra la comparación lógica de las conclusiones unas con otras: con lo cual se somete a contraste la coherencia interna del sistema. Después, está el estudio de la forma lógica de la teoría, con objeto de determinar su carácter: si es una teoría empírica —científica— o si, por ejemplo, es tautológica. En tercer término, tenemos la comparación con otras teorías, que tiene por principal mira la de averiguar si la teoría examinada constituiría un adelanto científico en caso de que sobreviviera a las diferentes contrastaciones a que la sometemos. Y finalmente, viene el contrastarla por medio de la aplicación empírica de las conclusiones que pueden deducirse de ella. Lo que se pretende con el último tipo de contraste mencionado es descubrir hasta qué punto satisfarán las nuevas consecuencias de la teoría —sea cual fuere la novedad de sus asertos— a los requerimientos de la práctica (...) También en este caso el procedimiento de contrastar resulta ser deductivo; veámoslo. Con ayuda de otros enunciados anteriormente aceptados se deducen de la teoría a contrastar ciertos enunciados singulares —-que podremos denominar «predicciones»—; en especial, predicciones que sean fácilmente contrastables o aplicables. Se eligen entre estos enunciados los que no sean deductibles de la teoría vigente, y, más en particular, los que se encuentren en contradicción con ella. A continuación tratamos de decidir en lo que se refiere a estos enunciados deducidos (y a otros), comparándolos con los resultados de las aplicaciones prácticas y de experimentos. Si la decisión es positiva, esto es, si las conclusiones singulares resultan ser aceptables, o verificadas, la teoría a que nos referimos ha pasado con éxito las contrastaciones (por esta vez): no hemos encontrado razones para desecharla. Pero si la decisión es negativa, o sea, si las conclusiones han sido falsadas, esta falsación revela que la teoría de la que se han deducido lógicamente es también falsa. Conviene observar que una decisión positiva puede apoyar a la teoría examinada sólo temporalmente, pues otras decisiones negativas subsiguientes pueden siempre derrocarla. Durante el tiempo en que una teoría resiste contrastaciones exigentes y minuciosas, y en que no la deja anticuada otra teoría en la evolución del progreso científico, podemos decir que ha «demostrado su temple» o que está corroborada» por la experiencia. En el procedimiento que acabamos de esbozar no aparece nada que pueda asemejarse a la lógica inductiva. En ningún momento he asumido que podamos pasar por un razonamiento de la verdad de enunciados singulares a la verdad de teorías. No he supuesto un solo instante que, en virtud de unas conclusiones «verificadas», pueda establecerse que unas teorías sean «verdaderas», ni siquiera meramente «probables». (...)

6. LA FALSABILIDAD COMO CRITERIO DE DEMARCACIÓN

(…) en mi opinión, no existe nada que pueda llamarse inducción. Por tanto, será lógicamente inadmisible la inferencia de teorías a partir de enunciados singulares que estén «verificados por la experiencia» (cualquiera que sea lo que esto quiera decir). Así pues, las teorías no son nunca verificables empíricamente. Si queremos evitar el error positivista de que nuestro criterio de demarcación elimine los sistemas teóricos de la ciencia natural, debemos elegir un criterio que nos permita admitir en el dominio de la ciencia empírica incluso enunciados que no puedan verificarse. Pero, ciertamente, sólo admitiré un sistema entre los científicos o empíricos si es susceptible de ser contrastado por la experiencia. Estas consideraciones nos sugieren que el criterio de demarcación que hemos de adoptar no es el de la verificabilidad, sino el de la falsabilidad de los sistemas. Dicho de otro modo: no exigiré que un sistema científico pueda ser seleccionado, de una vez para siempre, en un sentido positivo ; pero sí que sea susceptible de selección en un sentido negativo por medio de contrastes o pruebas empíricas: ha de ser posible refutar por la experiencia un sistema científico empírico '. (Así, el enunciado «lloverá o no lloverá aquí mañana» no se considerará empírico, por el simple hecho de que no puede ser refutado; mientras que a este otro, «lloverá aquí mañana», debe considerársele empírico.)



EDITORIAL TECNOS; MADRID. Traducción por VICTOR SANCHEZ DE ZAVALA. Edición, 1962.
1." reimpresión, 1967. 2.» reimpresión, 1971. 3.» reimpresión, 1973. 4.» reimpresión, 1977. 5."reimpresión, 1980.

viernes, 19 de agosto de 2016

Manifiesto de la concepción científica del mundo

Profesora: Antonella Mármol Vila.
Asignatura: Filosofía.
Curso: 2º B.D.

Manifiesto de la concepción científica del mundo: el Círculo de Viena

II. La concepción científica del mundo

“La concepción científica del mundo no se caracteriza tanto por sus tesis propias, como  más bien por su posición básica, los puntos de vista, la dirección de la investigación.
Como objetivo se propone la ciencia unificada. El esfuerzo es aunar y armonizar los logros de los investigadores individuales en los distintos ámbitos de la ciencia. De esa aspiración se sigue el énfasis en el trabajo colectivo, de allí también la acentuación de lo aprehensible intersubjetivamente; de allí surge la búsqueda de un sistema de fórmulas neutral, de un simbolismo liberado de la escoria de los lenguajes históricamente dados; y de allí también, la búsqueda de un sistema total de conceptos. Se persiguen la limpieza y la claridad, rechazando las distancias oscuras y las profundidades inescrutables. En la ciencia no hay "'profundidades", hay superficie en todas partes: todo lo experimentable forma una red complicada no siempre aprehensible en su totalidad, sino que a menudo sólo comprensible por partes. Todo es accesible al hombre y el hombre es la medida de todas las cosas. Aquí se muestra afinidad con los Sofistas no con los Platónicos, con los Epicúreos no con los Pitagóricos, con todos aquellos que aceptan el ser terrenal y el aquí y el ahora. Para la concepción científica del mundo no hay enigmas insolubles. La clarificación de los problemas filosóficos tradicionales nos conduce, en parte, a desenmascararlos como pseudo-problemas y, en parte, a transformarlos en problemas empíricos y de allí a  someterlos al juicio de la ciencia de la experiencia. En esta clarificación de problemas y enunciados consiste la tarea del trabajo filosófico y no en  el planteamiento de enunciados "filosóficos" propios. El método es el del análisis lógico, de él dice Russell: "se originó lentamente en conexión con las investigaciones críticas de los matemáticos. Según mi opinión radica aquí un progreso similar al que produjera Galileo en la física: resultados  individuales comprobables sustituyen a afirmaciones incomprobables sobre la totalidad, susceptibles de ser obtenidas sólo mediante la fuerza de la imaginación".
Este método del análisis lógico es lo que distingue a los nuevos empirismos y positivismos de los anteriores, que estaban más orientados biológico-psicológicamente.
Si alguien afirma "no hay un Dios", "el fundamento primario del mundo es lo inconsciente", "hay una entelequia como principio rector en el organismo vivo", no le decimos "lo que Ud. dice es falso", sino que le preguntamos: "¿qué quieres decir con tus  enunciados?". Y entonces se muestra que hay una demarcación precisa entre dos tipos de enunciados. A uno de estos tipos pertenecen los enunciados que son hechos por las ciencias empíricas, su sentido se determina mediante el análisis lógico, más precisamente: mediante una reducción a los enunciados más simples sobre lo dado empíricamente. Los otros enunciados, a los cuales pertenecen aquellos mencionados anteriormente, se revelan a sí mismos como completamente vacíos de significado si uno los toma de la manera  como los piensa el metafísico. Por supuesto que se puede a menudo reinterpretarlos como enunciados empíricos, pero en ese caso ellos pierden el contenido emotivo que es generalmente esencial para el metafísico. El metafísico y el teólogo creen, erróneamente, afirmar algo con sus oraciones, representar un estado de cosas. Sin embargo, el análisis muestra que estas oraciones no dicen nada, sino que sólo son expresión de cierto sentimiento sobre la vida. La expresión de tal sentimiento seguramente puede ser una tarea importante en la vida.
Pero el medio adecuado de expresión para ello es el arte (…) Si un metafísico o un teólogo desea retener el ropaje habitual del lenguaje, entonces él mismo debe darse cuenta y reconocer claramente que no proporciona ninguna representación, sino una expresión, no proporciona teoría ni comunica un conocimiento, sino poesía o mito. Si un místico afirma tener experiencias que están sobre o más allá de todos los conceptos, esto no se lo puede discutir. Pero él no puede hablar sobre ello; pues hablar significa capturar en conceptos, reducirlo a hechos científicos integrables.
De parte de la concepción científica del mundo se rechaza la filosofía metafísica. (…) En las teorías metafísicas, e incluso en los planteamientos mismos de las preguntas, se dan dos errores lógicos básicos: una vinculación demasiado estrecha con la forma de los lenguajes tradicionales y una confusión sobre el rendimiento lógico del pensamiento.
El lenguaje ordinario, por ejemplo, utiliza el mismo tipo de palabra, el sustantivo, tanto para cosas ("manzana") como para propiedades ("dureza"), relaciones ("amistad") y procesos ('"sueño"), a través de lo cual conduce erróneamente a una concepción "cosista" de los conceptos funcionales (…)
El segundo error básico de la metafísica consiste en la concepción de que el pensar puede llegarnos a conocimientos por sí mismo sin utilización de algún material de la experiencia, o bien al menos puede llegar a nuevos contenidos a partir de un estado de cosas dado. Pero la investigación lógica lleva al resultado de que toda inferencia no consiste en ninguna otra cosa que el paso unas oraciones a otras, que no contienen nada que no haya estado ya en aquéllas. No es por lo tanto posible desarrollar una metafísica a partir del pensar puro.
De esta manera, a través del análisis lógico, se supera no sólo a la metafísica en el sentido propio, clásico del término (…) sino también a la metafísica escondida del apriorismo kantiano y moderno. La concepción científica del mundo no reconoce ningún conocimiento incondicionalmente válido derivando de la razón pura ni ningún "juicio sintético a priori" como los que se encuentran en la base de la epistemología kantiana y aún más de toda ontología y metafísica pre y post-kantiana. (…)
La concepción científica del mundo sólo reconoce oraciones de la experiencia sobre objetos de todo tipo, y oraciones analíticas de la lógica y de la matemática. (…)
La intuición, que es especialmente enfatizada por los metafísicos como fuente de conocimiento, no es rechazada como tal por la concepción científica del mundo. Sin embargo, se aspira a, y exige de, todo conocimiento intuitivo, una posterior justificación racional, paso a paso. Al que busca le están permitidos todos los medios; lo encontrado, sin embargo, debe resistir la contrastación. (…)
Hemos caracterizado la concepción científica del mundo en lo fundamental mediante dos rasgos. Primero, es empirista y positivista: hay sólo conocimiento de la experiencia que se basa en lo dado inmediatamente. Con esto se establece la demarcación del contenido científico legítimo. Segundo, la concepción científica del mundo se distingue por la aplicación de un método determinado, a saber, el del análisis lógico. La aspiración del trabajo científico radica en alcanzar el objetivo de la ciencia unificada por medio de la aplicación de ese análisis lógico al material empírico. Debido a que el significado de todo enunciado científico debe ser establecido por la reducción a un enunciado sobre lo dado, de igual modo, el significado de todo concepto, sin importar a qué rama de la ciencia pertenezca, debe ser determinado por una reducción paso a paso a otros conceptos, hasta llegar a los conceptos de nivel más bajo que se refieren a lo dado. Si tal análisis fuera llevado a cabo para todos los conceptos, serían de este modo ordenados en un sistema de reducción, un "'sistema de constitución". (…)
Con la demostración y el señalamiento de la forma del sistema total de los conceptos, se reconoce al mismo tiempo la referencia de todos los enunciados a lo dado y, con ello, la forma de construcción de la ciencia unificada.

En la descripción científica sólo puede ingresar la estructura (forma de orden) de los objetos, no su "esencia". Lo que une a los hombres en el lenguaje son fórmulas de estructura; en ellas se representa, por sí mismo, el contenido del conocimiento que es común a los hombres. Las cualidades experimentadas subjetivamente (lo rojo, el placer) son, como tales, sólo vivencias, no conocimiento; en la óptica física sólo ingresa lo que es básicamente comprensible también para el ciego.”