miércoles, 1 de junio de 2016


       Prof. Antonella Mármol Vila.
       Asignatura: Filosofía.
       Curso: 4° año.


Características y diferencias entre filosofía y ciencia –


Filosofía:

  • Es una concepción racional sobre el universo y la vida.

  • Aspira a la verdad y al conocimiento, por ello estudia el universo de forma integral.

  • Problematiza todo. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas y toda respuesta se convertirá en una nueva pregunta.

  • No tiene resultados universalmente válidos, no hay unanimidad en cuanto a la explicación de sus problemas, ya que incluye concepciones diversas, muy variadas.

  • Aspira a la sabiduría, sin importar la utilidad práctica que de ella resulte.

  • Sus teorías no son controladas mediante observaciones y son neutrales respecto a hechos particulares.

  • Su objeto de estudio es identificado a partir de problemas fundamentales.

  • Es un saber universal.



Ciencia:

  • Es el estudio de un sector de la realidad.

  • Son conocimientos especializados y se diferencian por su objeto de estudio.

  • Lo más importante son sus resultados, es decir sus conclusiones y las leyes que permiten establecer.

  • Tiene resultados universalmente aceptados. Tiene que haber unanimidad en torno a las leyes generales que permiten explicar los hechos que estudian.

  • Presta especial atención a la descripción, explicación y regularidad de los fenómenos estudiados.

  • Puede dividirse en su parte teórica y su parte práctica, en la cual cuenta sobre todo, la utilidad de los conocimientos obtenidos.

  • Somete a prueba sus conclusiones mediante la experimentación.


  • Su objeto de estudio es concreto, por lo cual se dice que es un saber especializado (limita su campo de estudio).

jueves, 26 de mayo de 2016




  • Prof. Antonella Mármol Vila.
  • Asignatura: Filosofía y Crítica de los Saberes.
  • Curso: 1º Bachillerato.


El mito de Prometeo - 

     Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución "Una vez que yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas". Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba.
De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirviera de abrigo natural y adecuado a cada cual. A algunas les puso en los pies cascos, y a otras, piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: a una, hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquellas, descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie.
Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre. Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto en el que practicaban juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida, pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo del robo.
El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes a los dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, los hombres vivían, al principio, dispersos y no en ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaban la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que al dispersarse de nuevo, perecían.

Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: "¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes?" Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. "¿Reparto así la justicia y el poder entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?” "Entre todos - respondió Zeus - y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas solo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquel que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad.'' 
                                                                                                                                         (Platón; "Protágoras".

lunes, 23 de mayo de 2016

Sócrates

  • Prof. Antonella Mármol Vila.
  • Asignatura: Filosofía y Crítica de los Saberes.
  • Curso: 1º Bach.

Un modelo de vida filosófica:
Sócrates

Contexto histórico-cultural.
Características generales sobre su vida.

Es importante tener en cuenta el momento histórico en el que Sócrates vivió para comprender mejor sus ideas, su lucha y también sus principales problemas, algunos de los cuales le condujeron incluso a la muerte.
El período de juventud de Sócrates acontece durante la etapa de poderío de la ciudad de Atenas, la cual vivía su período de mayor esplendor tanto político como cultural, principalmente luego de derrotar a los persas. Paulatinamente, Atenas se transforma en un imperio y de esta manera se logra ver nacer en sus ciudadanos un fuerte sentimiento de pertenencia, fortalecido además por la participación del pueblo en las magistraturas; el incremento de poder de la asamblea popular constituyó una de las características más notables de dicho período.
A nivel cultural, Atenas se convirtió en una de las ciudades más hermosas, exhibiendo inclusive sus obras maestras en los monumentos públicos. Pericles1, contribuye al mantenimiento de dicho florecimiento cultural y otorgó protección a destacados artistas.
Pero estas óptimas condiciones no perdurarían por mucho tiempo. El poderío ateniense se vio seriamente perturbado por las guerras tanto externas como internas, así como también por la peste que invadió la ciudad. Durante estos acontecimientos fue transcurriendo la vida de Sócrates.
Sócrates nació y murió en esta ciudad, con la cual se sentía fuertemente comprometido. Nació entre el 470-469 a.C. y murió en el 399 a.C. condenado a muerte. Fue hijo de un escultor llamado Sofronisco y de una partera llamada Fenareta.
Sócrates crece en esta época en donde del tratamiento de los problemas de la naturaleza se pasa al interés por los problemas del hombre, cambio que se encontró estrechamente ligado a la situación que se vivía en aquel entonces, no es casualidad que Sócrates centrara su interés en problemas éticos y morales y no de otra índole.
Se dedicó a ser maestro y poco a poco fue despertando en él, su misión de purificador de conciencias. Se dice que desde joven venía recibiendo mensajes o advertencias de una misteriosa “voz”, “señal” o daimon (demonio interior). En “El Banquete” de Platón se comentan sus distracciones, las cuales eran como largas abstracciones debidas a su intensa concentración mental sobre ciertos problemas.

Amaba la vida en la ciudad: “Nada me enseñan los árboles y las flores, sino los hombres en la ciudad”; tanto así que sólo abandonó la ciudad de Atenas para defenderla en la guerra. Se dedicaba a dialogar con sus conciudadanos y se consideraba a sí mismo un tábano que aguijonea a los demás para que se cuestionen a sí mismos sobre lo que hacen y por sobre todo sobre lo que creen saber.

La cuestión socrática

La misión que Sócrates se atribuía la hace remontar, en la Apología, a la respuesta que en Delfos dio la Pitonisa2 a su amigo Querefonte cuando preguntó si había alguien que fuese más sabio que su amigo Sócrates y la Pitonisa contestó que no. A partir de ese momento, Sócrates se dedicó a conocer a los hombres con la finalidad de ayudarlos a que se conocieran a sí mismos para convertirse en mejores personas. La elección de sus discípulos respondía a la disposición moral e intelectual que éstos manifestaran.
Sócrates, cabe señalar, consideraba que la misión llevada a cabo por el maestro era sagrada, aspecto que nos conduce a denotar en él su honda religiosidad, también expresada en el hecho de considerar a la filosofía como un camino hacia la purificación. Sócrates tenía conciencia de que su misión de educador era “divina”. Invitaba a los hombres a realizar un examen diario de conciencia y creía que más que sentir vergüenza ante los demás, por las faltas cometidas, había que sentir vergüenza ante sí mismo. Según Sócrates, el hombre debía sentirse avergonzado consigo mismo por ocuparse por sus intereses materiales y no dedicarse a purificar su alma. Su misión se ve fortalecida con el dictamen del oráculo de Delfos3: “Conócete a ti mismo”, y podemos decir que en esto consistiría el primer momento de su magisterio, el protréptico, vale decir el exhortativo, el cual sólo resultaría eficaz al realizar la refutación, élenkhos, y es éste el que hace un llamado a sentir vergüenza ante sí mismo. La refutación es considerada un beneficio que brinda quien refuta, pero es además un deber desde el punto de vista moral. Al realizar el examen de conciencia, el primer resultado que se obtendrá será ser consciente de que no se sabe, ser consciente de la propia ignorancia representaba para Sócrates un conocimiento verdadero.
El logos (la razón) es concebido por Sócrates no como un instrumento, sino como una realidad autónoma, superior al que razona, que se impone a la mente. De esta manera, el hombre mediante el razonamiento se pone en contacto con un mundo más elevado. Es así que Sócrates siente que posee en su interior una fuente de revelación: el ejercicio del logos, que le abre las puertas a un mundo superior donde las cosas ya no son medianas, relativas, apariencias, porque lo que esta revelación interior nos entrega es la verdad misma, la verdad una, que se opone así, de la manera más terminante, a la verdad múltiple, personal y caprichosa.
Volviendo al tema de la refutación es necesario esclarecer que la persona que será refutada no debe adquirir una actitud pasiva, sino que por el contrario debe ayudar en su refutación. Realizar la refutación es indispensable para que el alma pueda llegar a la verdad. En este sentido hay que tener en cuenta que, según el maestro, para lograr la purificación espiritual, inteligencia y voluntad debían constituir una unidad, sin la cual no sería posible la obtención del conocimiento verdadero, conocimiento a través del cual se llega a conocer el verdadero bien. Mediante la obtención del conocimiento se pueden derivar las normas universalmente válidas de conducta. A partir de la unión entre inteligencia y voluntad, se va generando un hábito definido como la posibilidad de autodominio, lo cual significa la capacidad de vencerse a sí mismo y no ser vencido por sí mismo.
El método por medio del cual Sócrates conducía a los hombres a conocer la verdad que ya existía en el alma de ellos mismos, se conoce con el nombre de mayéutica. A través de interrogantes, el maestro logra que sus discípulos busquen en su interior las verdades innatas, estimulando de esta manera el surgimiento de la investigación. Cabe señalar que, dichas interrogantes, iban acompañadas de la ironía, la cual cuando se encontraba dirigida hacia sus amigos, tenía como finalidad liberar al entendimiento de los errores, mientras que por el contrario, cuando iba dirigida hacia sus enemigos, ésta se convertía en un instrumento utilizado con el fin de ridiculizarlos.
Es de destacarse que Sócrates no escribió nada, debido a que prefería la palabra viva: “Pues la escritura, que en esto se parece a la pintura, tiene de grave que sus obras están presentes a ti como si fueran personas; pero si las interrogas, callan majestuosamente. Así sucede con los discursos escritos. Sócrates vivió su vida en constante búsqueda de la verdad, y en esa búsqueda la escritura carecía de sentido; el diálogo en cambio era quien tenía el rol fundamental, ya que como señala Xavier Zubiri “los testimonios más antiguos convienen todos en que Sócrates no se ocupó sino de ética, y que introdujo el diálogo como método para llegar a averiguar algo universal acerca de las cosas.”

  • Intelectualismo moral

Debemos señalar que el objetivo principal de la actividad de Sócrates fue moral, lo percibimos al notar que sus preguntas se referían a los valores morales, entendidos éstos como la posibilidad de perfección del individuo. Dicha perfección consiste, según Sócrates, en la autarquía o autodominio, con lo cual se constituye el ideal clásico del sabio moral: el héroe no es aquel que vence sobre los demás, sino el que vence sobre uno mismo. El sabio entonces es el que, ordenándose conforme a su inteligencia, logra dominarse a sí mismo, lo cual significa que hay algo en uno mismo (las pasiones) que debe ser dominado y cuyo desgobierno acarrea la infelicidad, la imperfección o el mal moral.
Pues bien, para semejante propósito moral se precisa de un conocimiento distinto de las especulaciones sobre el origen de la naturaleza, por lo cual en el pensamiento socrático la mirada no ha de dirigirse hacia fuera y a los comienzos, sino hacia dentro (hacia sí mismo) y hacia los fines (de las acciones, de la vida humana). La filosofía tiene que ser autognosis (conocimiento de sí mismo), porque sin el conocimiento moral no hay autodominio.
Aclaremos que la virtud no se basa en las costumbres, ni las convenciones, ni en los hábitos sociales, ni tampoco en lo que podríamos llamar la buena disposición natural, “el buen corazón”. Se basa en el conocimiento y en la aprehensión intelectual de los valores. Sócrates trata de someter la vida humana y sus valores a la razón, intenta racionalizar la conducta humana, ajustándola a normas fijas y universales.
Sócrates consideraba que, si bien hay muchas virtudes, todas mantienen una esencia en común: creía que la virtud es ciencia y que la ciencia es virtud. La ciencia no consistiría en una mera acumulación de hechos, sino que se constituiría por medio de conceptos estables, fijos e inmutables. Asimismo, sostiene la creencia en que la virtud puede ensañarse al igual que se enseña la ciencia. De esta manera se va forjando el camino de la ciencia, mediante el paso desde los particulares hacia la unidad de lo universal, por medio de la inducción. Pero Sócrates, además de la inducción, también practicaba la deducción, aunque sólo para hacer aplicaciones prácticas de los principios generales de conducta a los casos particulares.
Es preciso tomar en consideración que quienes interpretaron la ética concebida por Sócrates como utilitarista, no lograron captar el verdadero sentido de la cuestión, ya que según Sócrates quien posee sabiduría, posee a la vez independencia de las cosas materiales, lo cual le permitirá vivir con gran alegría.
Pues bien, para ser virtuoso hay que conocer la virtud, pero además quien conoce la virtud no puede dejar de ser virtuoso. Si sabe claramente qué es lo bueno, ¿cómo iba a hacer el mal? Si sabe claramente la relación que hay entre la virtud y la felicidad, ¿cómo iba a no ser virtuoso? ¿Quién que supiera lo que el mal significa lo iba a hacer? Esto significa que entendía que la mala conducta moral es, en todos los casos, un error de conocimiento: el mal es involuntario (en este punto Sócrates recibe muchas críticas, ya que se argumenta que es posible actuar injustamente sabiendo que se está obrando mal).
De la identificación del saber con la virtud se sigue que no hay varias virtudes sino una sola virtud, la virtud moral, lo que es verdaderamente bueno para el hombre y conduce a la salud y armonía del alma. Una consecuencia más importante es, con todo, la de la posibilidad de enseñar la adquisición de la virtud (aunque el método de Sócrates era dialéctico y no meramente expositivo, de su identificación de la virtud con el saber, se deriva que la virtud puede ser enseñada). Cabría aquí una distinción: el conocimiento intelectual de la virtud puede comunicarse mediante la instrucción, pero no la virtud misma.
El método socrático

Podemos decir que el método socrático consta de dos fases, a saber: la primera negativa y la segunda positiva. Para entenderlo mejor, presentemos los pases que siguen las mismas:

    1. Fase negativa – Se realiza a través de dos pasos: ironía y refutación.
La ironía consiste en fingir ignorancia acerca de un tema con el objetivo de hacer hablar a la otra persona, para que ésta se explaye sobre el tema que cree conocer bien.
La refutación se realiza a través del diálogo y consiste en la demostración de la existencia de contradicciones en el propio pensamiento. Tiene por finalidad eliminar las ideas falsas y conducir al otro a tomar conciencia de su propia ignorancia.

    1. Fase positiva – Se denomina mayéutica.
La mayéutica es el arte de ayudar a dar a luz ideas. Tiene como finalidad llevar al otro, a través del diálogo, a respuestas no contradictorias y definiciones, para en definitiva, llegar a la verdad.


  • Explicación del método

Cuando a los hombres se les pregunta y se les pregunta bien, responden conforme a la verdad. El secreto, entonces, está en preguntar bien, ya que quien pregunta bien descubre la verdad que está dormida en la mente de cada hombre. La mayéutica, por lo tanto, exige el ejercicio de la razón propia, dejando a un lado las meras opiniones, iniciando así una búsqueda rigurosa que lleve al sujeto a sacar a la luz la verdad. Esta fe socrática en la posibilidad del descubrimiento racional de la verdad, le lleva a Sócrates a compararse irónicamente con su madre: la partera Fenareta (mayéutica significa el arte de la comadrona, de ayudar a dar a luz).
Mediante la ironía, Sócrates hacía frente a las opiniones sin fundamento y a la arrogancia de la conciencia dogmática que cree poseer la verdad. Consistía en hacer preguntas que, bajo la apariencia de tener en alta estima el saber expuesto por el interlocutor, mostraban, en realidad, la inconsistencia del mismo y ponían al interlocutor en la posición de tener que reconocer su ignorancia, quedando refutado aquello que estimaba antes como verdadero.
A esta operación se creía con derecho Sócrates, ya que él mismo partía reconociendo su ignorancia. Es famosa su frase “Sólo sé que no sé nada”; según se cuenta en la “Apología” de Platón, cuando, preguntado el oráculo sobre quién era el más sabio de los griegos, respondió que Sócrates. Éste, en cambio, lo interpretó en este sentido: que él no era arrogante, que él era el único que reconocía su ignorancia. La ironía es lo contrario de lo que hacían los sofistas: éstos cobraban un dinero a cambio del saber que ofrecían; Sócrates no cobraba nada y empezaba por quitarte el saber que creías tener. Sócrates comparaba la sofística con el arte culinario, que busca satisfacer el paladar, pero no se preocupa de las digestiones; mientras que su propio método, en cambio, es como la medicina, que no se cuida de si causa dolores al paciente, con tal de restablecer su salud.
Como señalamos con anterioridad, el segundo momento del método es la mayéutica, es decir, el arte de ayudar a dar a luz la verdad. Consiste en conducir la conversación de modo que pueda surgir la verdad del interior de cada uno, donde estaba latente. El hecho de que la verdad procede de nuestro interior significa que no llegamos a poseer de verdad sino aquellas verdades que producimos en nosotros mismos. Esta verdad que se encuentra en el interior de cada hombre no es relativa a cada uno (Sócrates se opone al relativismo sofístico), sino que es común, es verdad en sí, objetiva.
Se trata de buscar la definición (la esencia) de lo que se está considerando. Sócrates preguntaba incansablemente ¿qué es?... la justicia, la felicidad, el bien, etc., para alcanzar, por encima de la pluralidad de casos en que se predica el concepto, la unidad de la definición. Este procedimiento del diálogo socrático consiste en buscar la definición por medio del razonamiento inductivo.
Según Aristóteles, El razonamiento inductivo y la definición son las aportaciones de Sócrates a la filosofía.

Muerte de Sócrates

Mientras Sócrates desempeñaba su misión, se estaban gestando situaciones que lo conducirían a la muerte. En el año 399, Meleto, Ánito y Licón, acusan a Sócrates de corromper a la juventud, de desconocer a los dioses patrios y de introducir seres demoníacos, y por tales motivos piden su muerte.
Según relata la Apología platónica, Sócrates fue juzgado y condenado a muerte. Sócrates fue encarcelado y treinta días después de su sentencia, su amigo Critón le avisa que al día siguiente tendrá que morir y le pide que acepte la fuga que él y sus amigos le prepararon, fuga que Sócrates rechaza, muriendo víctima del veneno que el carcelero le trae para que beba.
Debido a la serenidad con la que enfrenta su condena y al rechazo hacia la fuga que le fue preparada, su muerte adquiere un sentido heroico.

1 Pericles (495- 429 a.C.) fue un influyente político y orador ateniense en los momentos de la edad de oro de la ciudad (entre las Guerras Médicas y las del Peloponeso). Se lo consideraba un hombre honesto y lleno de virtudes. El periodo en el que Pericles gobernó Atenas es conocido como el Siglo de Pericles. Pericles promocionó las artes y la literatura, razón por la cual Atenas tiene la reputación de haber sido el centro educacional y cultural de la Antigua Grecia. También se lo recuerda por haber comenzado un ambicioso proyecto que llevó a la construcción de la mayoría de las estructuras supervivientes en la Acrópolis de Atenas, incluyendo el Partenón.

2 La Pitonisa o Pitia es un personaje que suele presentarse tanto en los relatos antiguos como en las mitologías. En Grecia, estas mujeres eran un elemento sumamente importante para las grandes jerarquías, dado que gracias a ellas, se podía llegar a conocer la voluntad de los dioses.

3 Un oráculo es una respuesta que da un dios por medio de sacerdotes o de la Pitonisa, o incluso a través de interpretaciones de señales físicas (tintineo de campanillas, por ejemplo), o de interpretaciones de símbolos. También se llama oráculo al propio lugar en que se hace la consulta y se recibe la respuesta. El oráculo más famoso por excelencia, fue el de Delfos, célebre sitio donde la Pitia profesaba las sentencias de Apolo.

miércoles, 27 de abril de 2016

Dimensión Psíquica del Conocer - Neoconductismo y Psicoanálisis

    Profesora: Antonella Mármol Vila.
    Asignatura: Filosofía.
    Curso: 2º B.D.
Dimensión Psíquica del Conocer

¿Cómo definir la psicología?

“La PSICOLOGÍA es la ciencia de la conducta del hombre, en tanto que ser concreto, social e histórico, que se manifiesta con una vida consciente, de relación con el mundo, como expresión de su vida inconsciente de fantasías, angustias, mecanismos y defensas”.
Tosar, M. Ángel; “La psicología y sus direcciones”.

Introducción

– Material seleccionado de la obra “Introducción a las teorías psicológicas”
de Sandra Carro y Patricia de la Cuesta –

Wilhelm Wundt (1832-1920)  fisiólogo, psicólogo y filósofo estructuralista alemán, fundó en 1879 el primer laboratorio de psicología experimental, en Leipzig, a partir de lo cual la psicología obtuvo el reconocimiento de su carácter científico.

La Psicología Experimental (también denominada como psicología clásica o tradicional) tiene tres pilares básicos:

1)      Objeto de estudio: Los fenómenos de conciencia.
2)      Método: Combina la experimentación con la introspección.
3)      Enfoque: Atomista y asociacionista, que explica los fenómenos más complejos dividiéndolos en unidades más simples.

En el siglo XX, a partir de las críticas a las limitaciones prácticas de la psicología experimental, la psicología como disciplina se diversifica en cuanto a su objeto y método de estudio, dando lugar a nuevos marcos teóricos. Se denominan Escuelas Modernas a los sistemas conceptuales de Conductismo, Teoría Gestáltica y Psicoanálisis, los cuales mantienen algunos principios de la psicología clásica y critican otros.

š    El Conductismo de Watson

John Watson (1878-1958) fue el máximo representante de un fuerte movimiento contrario a la psicología tradicional, el cual afirma que la conducta del ser humano es el objeto de la psicología”. Insistió en el hecho de que al estudiar la conducta animal puede dejarse de lado la conciencia y estudiar simplemente lo que el animal hace. Se pregunta: ¿Qué nos impide hacer lo mismo cuando estudiamos seres humanos? La conducta es real, objetiva y práctica, en tanto que la conciencia pertenece al reino de la fantasía.
En su obra “El conductismo” (1930), Watson describe la situación que dio lugar al nacimiento de su teoría: “En sus primeros esfuerzos por lograr uniformidad en el objeto y métodos, el conductismo comienza a plantear el problema de la psicología barriendo con todas las concepciones medievales y desterrando de su vocabulario científico todos los términos subjetivos como sensación, percepción, imagen, deseo, intención e inclusive pensamiento y emoción según las define el subjetivismo”.
El proyecto conductista implica la integración de la psicología a las ciencias naturales. Queda explicitado en este fragmento la fuerte influencia del positivismo y el deseo de alcanzar los niveles de efectividad y prestigio social del que, en ese entonces, gozaban las demás ciencias.
Bajo el subtítulo “El programa conductista” Watson caracteriza así su proyecto: “El conductista pregunta: ¿Por qué no hacer, de lo que podemos observar, el verdadero objeto de la psicología? Limitémonos a lo observable y formulemos leyes sólo relativas a esas cosas. ¿Qué es lo que podemos observar? Podemos observar la conducta: lo que el organismo hace y dice. Y apresurémonos a decir que hablar es hacer, esto es, comportarse. El hablar explícito o con nosotros mismos (pensar) representa un tipo de conducta tan objetivo como jugar béisbol”.
Cuando Watson define el objeto de estudio (la conducta) lo hace determinado por el método: “limitémonos a lo observable”. Esto lo obliga a jerarquizar lo que se ve por encima de lo central del fenómeno subjetivo: hablar será mover músculos de la garganta, pensar será contraer ciertas zonas del cuerpo, sentir será segregar ciertas hormonas…

La relación estímulo-respuesta

“La regla que el conductista jamás pierde de vista es: ¿Puedo describir la conducta que veo en términos de estímulo-respuesta? Entendemos por estímulo cualquier objeto externo o cualquier cambio en los tejidos mismos debido a la condición fisiológica del animal (…) Entendemos por respuesta todo lo que el animal hace, como volverse hacia o en dirección opuesta a la luz, saltar al oír un sonido, o las actividades altamente organizadas, por ejemplo: edificar un rascacielos, dibujar pianos, tener familia, escribir libros, etc.”.
En “La psicología tal como la concibe un conductista” (1913) afirma que la conducta humana puede estudiarse tan objetivamente como el funcionamiento de las máquinas. La conciencia, en tanto no es objetiva, no es válida científicamente. Por conducta Watson entendía algo tan concreto como el movimiento de los músculos y las secreciones glandulares: el habla es el movimiento de los músculos de la garganta, el pensamiento es un “habla sub-vocal”, los sentimientos y las emociones son conductas fisiológicas. [1]
Watson se muestra interesado por superar el dualismo mente-cuerpo, sin embargo resuelve el problema eliminando el polo mental y reduciendo el hombre a un organismo, cuyo comportamiento puede explicarse por condicionamientos y actos reflejos. Pero entonces… ¿Cómo diferenciar la psicología de la fisiología? Pues bien, “la fisiología se interesa en el funcionamiento de las partes de animal: por ej.: el sistema digestivo, circulatorio, nervioso, los sistemas secretorios, la mecánica de las reacciones nerviosas y musculares. En cambio (…) al conductismo le importa intrínsecamente lo que el animal hace desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana”.
Para Watson, la conducta pone en juego todo nuestro cuerpo. Existen respuestas dominantes que se destacan a la observación, pero no son las únicas.

El aprendizaje como modelador del comportamiento

Resulta interesante realizar un paralelismo con relación a las ciencias naturales, las cuales tienen un claro objetivo: incrementar el poder del hombre sobre la naturaleza, manipularla parea su servicio. ¿Pero qué sucede cuando se trata de manipular el comportamiento de los hombres? Este aspecto encierra una concepción autoritaria del lugar de la ciencia en la sociedad y que origina los mayores cuestionamientos éticos sobre la “psicología objetiva” postulada por Watson.
Para Watson, todo lo que heredamos es nuestro cuerpo y unos pocos reflejos. Las diferencias entre los individuos se deben a la conducta aprendida. Nuestra conducta es una cuestión de reflejos condicionados aprendidos por lo que hoy se llama “condicionamiento clásico”. Si un nuevo estímulo actúa asociado con el estímulo incondicionado original, después de varias asociaciones, el nuevo estímulo desencadena la respuesta. Este mecanismo – descrito por Pavlov – hace que cada respuesta del repertorio original pueda producirse por una variedad de nuevos estímulos, por ejemplo:

Alberto, un bebé de once meses jugaba con una ratita sin dar señal de miedo. Luego, en ausencia de la rata, se golpea un gong. Esto hizo que Alberto se asustara y llorara. Este ruido se repitió varias veces en el momento en el que se le presentaba la rata, reproduciéndose en el bebé la reacción de llanto. En determinado momento, se le presentó la rata (sin ruido) y Alberto reaccionó con una conducta idéntica a la que inicialmente desencadenara el gong. La rata se había convertido en el estímulo condicionado para el miedo. Se trataba de una reacción de miedo aprendida.

Según Watson, el condicionamiento explica todas las reacciones emocionales.
Para finalizar, es importante subrayar que hay dos aspectos destacables de la postura de Watson:
1)      Su objetivo de anticipar y fiscalizar la conducta humana.
2)      Su concepción del aprendizaje, que centra las causas del comportamiento humano en los factores ambientales. Esto jerarquiza el papel de la educación, de las experiencias de vida y abre la posibilidad de la reeducación como modificación del comportamiento alterado.

š    Neoconductismo

– Material seleccionado de la obra “Terapia del Comportamiento
Principios básicos de psicología conductista” del Dr. J. Alberto Chertok [2]

Conceptos básicos

Conducta – Cuando hablamos de conducta o comportamiento nos referimos habitualmente a la acción voluntaria y visible de un ser vivo. En psicología conductista, sin embargo, el término tiene un alcance mucho mayor. Hablamos aquí de conducta para referirnos a toda actividad desarrollada por un organismo vivo. Los comportamientos pueden ser evidentes para un observador, como cuando un individuo camina o habla. Estas conductas son intencionales, es decir, el individuo las experimenta como voluntarias, pero existe otro grupo de comportamientos que incluyen respuestas involuntarias del organismo frente a ciertos estímulos. Si un auto frena bruscamente cerca de nosotros reaccionamos con una descarga de adrenalina y una aceleración de los latidos cardíacos.
Los fenómenos que hemos considerado hasta aquí se conocen como conductas manifiestas, porque son directamente objetivables. Llamamos conductas privadas o encubiertas a fenómenos subjetivos como los pensamientos, ideas, expectativas, afectos y emociones cuya ocurrencia no puede ser constatada directamente por el observador. Se accede a ellas de forma indirecta, a través de la verbalización del sujeto que las experimenta o por el efecto que tienen sobre la conducta manifiesta.
La conducta privada está sujeta a los mismos principios que explican el comportamiento visible, de modo que los pensamientos e imágenes que evocamos en una situación determinada no ocurren al azar: son respuestas a estímulos presentes en el contexto en que surgen y dependen de nuestra historia previa de aprendizaje.

Aprendizaje – La mayoría de nuestras conductas fueron adquiridas después del nacimiento y a lo largo de la vida. Este proceso de adquisición de nuevos comportamientos se conoce como aprendizaje. La adquisición de patrones específicos de conducta, incluyendo nuestros valores, actitudes y puntos de vista, depende de nuestra interacción con el medio familiar, social y cultural en el que vivimos. No obstante, la conducta no refleja siempre los patrones familiares, sociales y culturales, porque los sujetos no son receptores pasivos de la influencia del medio; ellos actúan, a su vez, sobre su entorno al que pueden modificar. El aprendizaje no es un proceso unidireccional, sino una compleja secuencia de interacciones.
Roger Tarpy lo define como “un cambio en la conducta relativamente permanente, que ocurre como resultado de la experiencia”.
No todas nuestras conductas son aprendidas; poseemos también un repertorio de respuestas innatas, por ejemplo: nacemos con la capacidad de contraer la pupila cuando la luz incide sobre ella.

Método experimental – El repertorio de conductas que posee un sujeto, incluyendo sus ideas, valores, respuestas emocionales y el modo como procesa la información, se desarrolla a partir de sus experiencias. ¿Cuáles son los principios que regulan la adquisición y mantenimiento de nuevas conductas? Si descubrimos como se aprende a reaccionar con temor frente a situaciones que no revisten peligro, habremos explicado el desarrollo de las fobias. En otras palabras, el conocimiento de los principios del aprendizaje nos permite comprender el origen de las conductas inconvenientes y modificarlas con fines terapéuticos.
La idea es entonces que los comportamientos no ocurren al azar, sino que siguen ciertas reglas. Dada una constelación causal “A”, ocurre un efecto “B”; otra manera de expresarlo consiste en hablar de variables independiente (V.I.) y dependiente (V.D.) respectivamente.
El método experimental se ha utilizado para establecer los principios básicos de aprendizaje. Estudios permitieron identificar las variables que facilitan o inhiben la incorporación de conductas a través de la observación, dando lugar al modelo de aprendizaje imitativo. Un modelo de aprendizaje es un conjunto de leyes o principios que explican bajo qué condiciones se adquieren, se mantienen o se suprimen determinadas respuestas. El estudio experimental de la conducta se utiliza tanto para establecer los principios generales del aprendizaje como para modificar el comportamiento con fines terapéuticos. Por ejemplo:

El psicólogo de la institución es llamado para analizar y tratar la “mala conducta” de un alumno. Constata que el chico recibe considerable atención por alterar el orden, ya que su maestra lo exhorta repetidamente a callarse y permanecer quieto. Concluye que es precisamente esa atención la que está manteniendo la conducta inadaptada y elabora una estrategia para modificar la situación: instruye a la maestra para que ignore al chico cada vez que altera el orden y le dedique en cambio su atención e interés exhiba un comportamiento adecuado. La V.D. es la conducta que se desea modificar, sin embargo definirla como mala conducta es ambiguo, poco preciso, es necesario describirla con precisión. La conducta problema consiste en pararse, hablar en voz alta, deambular por el salón sin autorización. La misma precisión ha de aplicarse a la V.I. ¿Qué significa exactamente prestar atención? El diseño que se aplicará se conoce como ABAB: Se registra la frecuencia con que ocurre la conducta sin tratamiento (A), luego se introduce el tratamiento y se registran los cambios en la conducta (B), si ésta varía en la dirección prevista es probable que el programa sea el responsable del cambio. Sin embargo, el cambio podría atribuirse a factores ajenos al tratamiento, por lo cual hay que comprobarlo, para ello, se retira el tratamiento volviendo a prestar atención a las conductas inadaptadas (A), las conductas deberían retornar a sus valores iniciales. Introduciendo nuevamente el tratamiento, (B) la conducta vuelve a disminuir.

Referencia histórica

La Terapia del Comportamiento tiene lugar después de la Segunda Guerra Mundial, desarrollándose lo que se conoce como Neoconductismo. Las nuevas orientaciones conductuales difieren mucho de sus antecesores watsonianos. A partir de la década del ’30, tuvo lugar en EE.UU. el desarrollo del Condicionamiento Operante como resultado de los trabajos de B. F. Skinner y colaboradores. Skinner estudió la adquisición y mantenimiento de los comportamientos que habitualmente se consideran voluntarios, describió los principios que regulan la instalación y pérdida de este tipo de conductas y dio lugar al paradigma teórico llamado condicionamiento operante.

Condicionamiento Operante

El condicionamiento operante hace referencia a los comportamientos emitidos con una finalidad o propósito, los cuales operan sobre el entorno. A los cambios que promueven en el entorno estas conductas, se les denomina consecuencias.
El principio básico del condicionamiento operante establece que la emisión de una conducta depende siempre de sus resultados, vale decir que la conducta está controlada por sus consecuencias inmediatas.

Reforzamiento – Una conducta es reforzada cuando las consecuencias que genera aumentan su probabilidad de ocurrencia futura. El proceso de reforzar la conducta se conoce como reforzamiento y existen dos tipos:

1)      Reforzamiento positivo: Cuando el individuo obtiene algo luego de emitir la respuesta. Este tipo de reforzamiento se conoce también como reforzamiento por presentación de un reforzador, debido a que el incremento en la probabilidad de la conducta se obtiene presentando un evento como consecuencia de la misma.

2       2)      Reforzamiento negativo: Consiste en evitar una conducta. Desarrolla una conducta para evitar            otra, por ello es negativo. También se le conoce con el nombre de reforzamiento por retirada de           un suceso aversivo y los eventos que se suprimen son reforzadores negativos.


A continuación presentaremos un ejemplo también de reforzamiento negativo, en este caso, de condicionamiento de huída o de escape. En este caso, el suceso no deseado está presente y la conducta está destinada a hacerlo cesar.

Es de destacarse que además del proceso de reforzamiento, la Terapia del Comportamiento trabaja otros procesos que tienen que ver con el condicionamiento de nuestras conductas, tales como la extinción, la saciedad, el castigo, la discriminación, la generalización y el moldeamiento.

š    El Psicoanálisis de Sigmund Freud

Sigmund Freud (1856-1939) nacido en Moravia (actual Checoslovaquia), fue un neurólogo y psiquiatra austríaco. Recibe toda su instrucción en Viena, cuidad a la que se traslada su familia cuando él tenía cuatro años. En 1873 inicia sus estudios de Medicina y en 1881 se gradúa de médico. Posteriormente, accede a una beca de estudios en París y allí conoce a Charcot, cuyas experiencias con hipnosis en pacientes histéricas marcan la formación de Freud.
En 1989 viaja a Nancy donde es testigo de las experiencias de Bernheim con pacientes, mediante las cuales tuvo la impresión de la existencia de “poderosos procesos anímicos que permanecían ocultos a la conciencia”, impresión que anuncia lo que posteriormente fue su “hipótesis del inconsciente”.
Además, emplea la hipnosis no solo como sugestión, sino “para hacer que el enfermo me revelase la historia de la génesis de los síntomas”, antecedente de lo que luego sería su método psicoanalítico.
Cuando vuelve a Viena comienza sus observaciones de pacientes histéricas junto a Breuer, junto con quien publica “Estudios sobre la histeria” en 1895, obra en la cual acentúan la significación de la vida afectiva y la importancia de la distinción entre “actos psíquicos inconscientes y conscientes”.
En 1899 publica “La interpretación de los sueños” y en 1901 “Psicopatología de la vida cotidiana”. Ambas obras tienen un interés básico: trascender la psicopatología y fundamentar la hipótesis del inconsciente como “necesaria y legítima”, debido a su capacidad de explicar fenómenos como los sueños, los actos fallidos y los síntomas neuróticos. Según Freud, la interpretación del fenómeno onírico (los sueños) es la “Vía Regia” para el estudio del inconsciente.

El aparato pquico según el Psicoanálisis

Es preciso tener presente que “la división de lo psíquico en un psiquismo consciente y un psiquismo inconsciente constituye la premisa fundamental del psicoanálisis”. El inconsciente se define como un sistema diferenciado de la conciencia, de la cual la separa un elemento activo, dinámico y selectivo: la represión. Al inconsciente se accede a través del análisis de los “retoños del inconsciente” (sueños, actos fallidos y síntomas neuróticos) y mediante la “libre asociación”, que constituye la regla básica propuesta al paciente en el método psicoanálitico y consiste en la renuncia a toda crítica o selección de ideas diciendo todo aquello que le viene a la mente: “dejemos hablar al paciente de lo que quiera y atengámonos a la presuposición de que (en la situación analítica) no puede ocurrírsele cosa alguna que no dependa indirectamente del complejo inconsciente buscado”.
El Psicoanálisis de Freud plantea el psiquismo como una estructura heterogénea, con sistemas o instancias diferenciadas, con sus propias leyes y en conflicto entre sí, la vida psíquica sería entonces una evolución incesante de fuerzas elementales, antagónicas, compuestas o resultantes, es por todo ello que plantea un método propio para el estudio de los procesos psicológicos: el método psicoanalítico. Freud reemplaza la introspección por el relato.
 El Psicoanálisis también jerarquiza el rol de la sexualidad y teoriza acerca del conflicto del hombre con la cultura.
Es importante señalar que, cuando Freud se refiere a la mente humana, utiliza la palabra “aparato”, a fin de: por un lado, subrayar la capacidad que tiene la mente para la transformación de la energía psíquica, y por otro lado, señalar la existencia de “partes” o “instancias” que modulan y controlan los recorridos de dicha energía. La Primera Tópica dividió el aparato psíquico en tres niveles, a saber: Inconsciente, Preconsciente y Consciente y la Segunda Tópica (que no se opone a la primera sino que la integra) también en tres instancias o dimensiones psíquicas, a saber: Ello, Súper-yo y Yo.
                                      
Primera Tópica

Ø    El Inconsciente – Es la sede de los conflictos reprimidos de carácter sexual y emocional que no tienen lugar en la conciencia por efectos de la represión (significa que parecen olvidados pero están latentes). A su conocimiento se accede mediante sus manifestaciones, como son los sueños, los actos fallidos (equivocaciones inconscientes que al repetirse implican un síntoma psicológico) y los síntomas neuróticos.

“Denominamos inconsciente a aquellas representaciones latentes de las que tenemos algún fundamento para sospechar que se hallan contenidas en la vida anímica (…) Una representación inconsciente será entonces una representación que no percibimos, pero cuya existencia estamos, sin embargo, prontos a afirmar, basándonos en indicios y pruebas” S. Freud                                                                        .


Funcionamiento: El inconsciente es regido por determinadas leyes que contradicen la lógica y está compuesto por aquellos contenidos psíquicos reprimidos por resultar conflictivos.


Características:

v      Atemporalidad: Se mezclan los tiempos, coexisten los deseos infantiles con los adultos. Ej.: sueño que estoy en clase pero mi profesora no es la que actualmente tengo, sino que es mi maestra de primero de escuela.
v     Ausencia del principio de no contradicción: La conciencia se rige por el principio de no contradicción, aquel que expresa que algo no puede ser y no ser de determinada manera a la vez, en cambio en el inconsciente se pueden dar contradicciones hacia un mismo objeto, persona o situación. Algo nos gusta y al mismo tiempo no nos gusta. Ej.: Sueño que estoy en un lugar hermoso pero no soporto estar allí porque no me gusta.
v     Predominio del principio del placer: Mientras que la conciencia se rige por el principio de realidad, el inconsciente se rige por el principio del placer, es decir, la conciencia aprende a esperar si desea obtener placer pero el inconsciente busca el placer sin ningún tipo de censura, sin atender a lo que exige la realidad. Como en el inconsciente no existe ningún tipo de censura moral, los impulsos tienden a expresarse y a buscar su satisfacción de un modo directo, inmediato, sin preocuparse de los resultados que puedan derivarse de tal o cual acción. Este es el modo natural de actuar del inconsciente, y por esta razón, nadie ha de perturbarse por el hecho de que sienta en su interior impulsos y tendencias muy primitivas o inmorales. Ej.: Llevo adelante cualquier deseo placentero, como decidir ir a una fiesta a la que en realidad no deseo ir y olvidarme completamente el día del evento.
v        Lenguaje simbólico: El inconsciente no utiliza el lenguaje verbal en la representación de sus contenidos, sino que usa un lenguaje más primitivo, el de los símbolos. Esto se aprecia con mayor claridad en los sueños, en los que en efecto, vemos cómo los impulsos y sentimientos vienen representados por imágenes adecuadas, es por ello que cuando el inconsciente expresa algo, hay que interpretar. Ej.: La agresividad instintiva puede adoptar la forma de un animal salvaje que nos amenaza y el optimismo ante la vida puede aparecer representado por un hermoso paisaje.
v      Proceso primario: En el inconsciente la energía se encuentra libre (al contrario de la conciencia) y esto permite que se pase de una representación a otra de forma muy fácil y sin un orden establecido, lo cual se logra mediante los mecanismos de desplazamiento y condensación (que serán explicados más adelante).

Elaboración onírica:

Como consecuencia de la represión (la cual está presente en el sueño pero en menor medida que en la vigilia) el individuo no puede soñar explícitamente con aquello que realmente le interesa, sino que lo enmascara. Es por ello que en la vida onírica, se presenta un sueño construido a partir del auténtico sentido del sueño. Pues bien, a la historia soñada, al relato se le denomina contenido manifiesto y al significado reprimido de dicha historia contenido latente.

Los mecanismos más importantes de elaboración onírica son:

ü       Desplazamiento: Hace que se traslade el significado desde lo central del sueño hacia lugares accesorios del mismo, ocultando de alguna manera el contenido onírico frente al soñador. Ej.: Durante el día peleo con mi hermano y luego durante sueño lo desplazo hacia mi amigo.
ü      Condensación: Las ideas o elementos del contenido latente se reúnen en una sola imagen o representación del contenido manifiesto del sueño. La condensación, de esta manera, consiste en la concentración de varios significados en un solo símbolo, así la persona soñada puede representar a varias personas de la vida real del individuo. Ej.: Sueño con mi madre, pero tiene puesta la ropa de mi mejor amiga y los mismos gestos y forma de hablar que mi profesora de piano.
ü      Simbolización: Consiste en expresar los materiales reprimidos a través de símbolos, lo cual hace que la tarea del analista en este sentido sea una tarea de interpretación: el analista tiene que pasar del nivel simbólico (situado en el nivel del contenido manifiesto) al nivel del significado real (situado en el nivel del contenido latente).
ü      Dramatización: En el sueño se presenta un conflicto o deseo del sujeto en la forma de una historia más o menos completa. El sueño convierte una realidad estática en una realidad en la que intervienen diversos personajes y desarrollan un tema.

Ø     El Preconsciente – Es el sistema situado entre el inconsciente y el consciente, separándole de aquél, la censura. Está conformado por aquellos sentimientos, pensamientos, fantasías etc. que no están presentes en la conciencia, pero que pueden hacerse presentes en cualquier momento sin tener que vencer gran resistencia para ello. Cuando, por ejemplo, decimos: “Lo tengo en la punta de la lengua” casi siempre estamos haciendo referencia, sin saberlo, a algo que se encuentra representado en nuestro preconsciente.
El preconsciente funciona con las leyes de la lógica y se caracteriza por la elaboración de una sucesión cronológica en las representaciones, por la introducción del factor causal (sucesión entre fenómenos) y por la represión de lagunas existentes entre ideas aisladas.

Ø   El Consciente – Este sistema es el que nos permite relacionarnos con la realidad de forma directa a través de todo lo que percibimos. Las representaciones conscientes son todo lo que registramos, ya sea fuera de nosotros (aquello que vemos, que escuchamos, que hacemos, etc.) como también lo que ocurre dentro de nosotros (aquello que recordamos, deseamos, sentimos, etc.). De esta manera, la conciencia está asociada a la percepción y cumple una función selectiva, recibiendo y filtrando los estímulos provenientes tanto del mundo exterior como del interior.

Segunda Tópica

En 1923, Freud expone su segunda hipótesis estructural acerca del psiquismo, en la cual presenta también tres instancias, a saber:

Ø      El Ello – Constituye el polo pulsional de la personalidad. Contiene las pulsiones[3] inconscientes, en parte innatas y en parte reprimidas (Ej.: Un bebé no reconoce normas, simplemente satisface sus deseos). Las pulsiones instintivas se conocen como libido, a través de la cual se expresa la conformación psicosexual del sujeto. Freud no se refiere exactamente a la sexualidad biológica, sino a todo el conjunto de contenidos y conductas afectivas del ser humano, básicas para la construcción social, comenzando por la infancia. El Ello, es totalmente inconsciente.

Ø      El Súper-Yo Se forma por la interiorización de las exigencias y prohibiciones parentales. Su tarea es comparable a la de un juez respecto al Yo. Son funciones del Súper-Yo la conciencia moral, la autoconservación y la formación de ideales (se adoptan a medida que el niño se desarrolla). El Súper-Yo es el asiento de los valores, la discriminación entre lo que está bien y lo que está mal, es por ende, una instancia netamente cultural.

Ø      El Yo El núcleo del yo se asocia al sistema de percepción, conciencia y control motor, por lo cual, éste debe posponer la satisfacción de las pulsiones del Ello. Para defenderse crea mecanismos psíquicos de defensa (represión, proyección, etc.), ateniéndose al principio de realidad trata de ajustar las pulsiones del Ello a las exigencias del Súper-Yo (impulsos y deseos con normas morales). Durante los primeros años de vida, El Ello y el Yo están muy unidos. Freud descubrió que el Yo tiene lugar en los tres sistemas (inconsciente, preconsciente y consciente). Según el “Diccionario de Psicoanálisis” de Laplanche y Pontalis el Yo “se encentra en una relación de dependencia, tanto respecto a las reivindicaciones del Ello como a los imperativos del Súper-Yo y a las exigencias de la realidad.”
El Yo, si bien es una instancia que se exhibe como mediadora, es representante de los intereses de la totalidad de la persona.




[1] La fisiología es la ciencia que estudia las funciones de los seres multicelulares vivos.
[2] El Dr. Chertok desarrolla su actividad como psiquiatra y psicoterapeuta en la ciudad de Montevideo.
[3] Pulsión epistemofílica: “Proceso postulado por Freud para explicar ciertas actividades humanas que aparentemente no guardan relación con la sexualidad, pero que hallarían su energía en la fuerza de la pulsión sexual. Se dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no sexual y apunta hacia objetos socialmente valorados.”; “Diccionario de Psicoanálisis” de Laplanche y Pontalis.